Es difícil dar un concepto
exacto de lo que la palabra fitness significa. Es muy
difícil separar el concepto de fitness de lo que el
fisicoculturismo viene pregonando hace mas de 50 años.
Vida sana, alimentación correcta y ejercicio físico.
Nada más ni nada menos que "mente sana en cuerpo sano".
Concepto: cuando
hablamos de "fitness" estamos refiriéndonos al
"mejoramiento de la figura corporal" o "buena forma
física". Estas dos ideas son las que reflejan
verdaderamente el concepto de "fitness".
El fitness es mucho más que
mejorar el aspecto estético de nuestro cuerpo, es llevar
una vida saludable y vital tanto física como
mentalmente, es en definitiva "un estilo de vida más
natural". Pero para ello existen dos pilares
fundamentales: la actividad física en cualquiera de sus
variantes y una correcta y sana alimentación. Si se
consideran separados estos dos principios es
verdaderamente difícil ingresar al mundo del fitness y
de la salud.
Actividad Física: El cuerpo humano está destinado a ser
ejercitado. El corazón es una bomba muscular, que
necesita del estímulo de cargas de un cierto nivel para
permanecer sano a lo largo de grandes períodos de
tiempo. Las investigaciones están descubriendo
continuamente nuevas relaciones entre el papel del
ejercicio y la salud óptima.
Los mejores investigadores
del proceso de envejecimiento citan la frase «El cuerpo
no se desgasta... se oxida». La inactividad acortará,
sin duda, el período de vida genético máximo de un
individuo; un ejercicio moderado y regular contribuirá a
una actitud mental positiva y a una sensación de
bienestar. Se ha demostrado que el ejercicio reduce el
riesgo de un ataque cardíaco. Muchas enfermedades
degenerativas se relacionan con la obesidad, y el
ejercicio evita unos kilos de más.
Los fisiólogos del
ejercicio saben que, a medida que envejecemos, perdemos
gradualmente nuestra capacidad de llevar a cabo un
trabajo. Para la persona media, parte de este declinar
se debe a los cambios bioquímicos del envejecimiento, y
parte se debe a la falta de uso. El cuerpo se adaptará
al estrés del ejercicio aumentando su capacidad de
llevar a cabo un trabajo, efecto que es vital emplear en
años más jóvenes para asegurarse una vejez saludable.
Una alimentación apropiada retrasará o minimizará los
cambios bioquímicos del envejecimiento, que crean
enfermedades degenerativas, y hará que el ejercicio y la
recuperación resulten más agradables.
La meta de un plan de
ejercicios es conseguir el estado de máximo
acondicionamiento. Si el ejercicio es demasiado moderado
o demasiado breve, el corazón no se beneficiará de la
actividad. Sin embargo, es mejor aumentar en forma lenta
y gradual la intensidad del ejercicio, dándole al
cuerpo, el tiempo suficiente para adaptarse a los nuevos
y necesarios desgastes de energía que crea.
De todos modos, si usted ya está planeando empezar un
programa determinado de ejercicio físicos, es
aconsejable que consulte con un médico para saber si es
el adecuado para su cuerpo.
Alimentación natural: y
ejercicio deben ir de la mano y ser inseparables en la
búsqueda de un cuerpo más delgado y más sano. A través
de la práctica de una adecuada actividad física y una
correcta alimentación y la esmerada aplicación de este
conocimiento, cualquiera puede conseguir resultados en
la búsqueda de sus objetivos de llegar al peso corporal
ideal.
Lo ideal para conseguir nuestro propio peso y evitar la
obesidad es llevar una alimentación a base de cereales,
frutas y verduras preparados en forma natural. Las
grasas de pescado y el aceite de oliva son realmente
buenas para el cuerpo, y deberían idealmente componer la
mayoría de las calorías provenientes de las grasas. Las
grasas de origen animal (esto es, las contenidas en los
productos cárnicos y lácteos) son menos sanas, y
deberían consumirse en mínimas cantidades. Esto se logra
comiendo proteína vegetal, pollo sin piel y pescado. Hay
que recordar que la grasa de la dieta es hoy un enemigo
para la pérdida de peso, y, a largo plazo, un enemigo
para las dolencias cardíacas.
Todos los alimentos se
convertirán en grasa almacenada si se consumen en exceso
de las necesidades energéticas. Para reducir los cúmulos
de grasa en el cuerpo, es necesario utilizar más energía
de la que se consume en los alimentos, por medio de
actividades y ejercicios corporales.
Las dietas muy bajas en calorías y la carencia de
ejercicio contribuyen a quemar tanto la masa muscular
como la grasa corporal. Esta condición es muy mala para
el cuerpo, y el hambre, de rebote, da como resultado que
se recupere la grasa corporal. El cuerpo recupera la
grasa más fácilmente, y con el tiempo, cambia la
composición del cuerpo a un mayor porcentaje de grasa.
Un cuerpo bien ejercitado estará bioquímicamente
entrenado para utilizar más eficientemente las grasas
procedentes de la dieta y de las reservas como fuentes
de energía. La tendencia a almacenar grasas se reduce
con el entrenamiento atlético. Si la intensidad del
ejercicio es lo bastante alta, el cuerpo quemará energía
durante horas después de que el ejercicio haya acabado.