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Hace
algunos años, el golf era principalmente un juego para
adultos. Los niños no tenían ningún lugar en el campo de
golf, excepto para atender la bandera o hacer de caddies.
La
situación hoy es muy diferente. Los padres empiezan a
apuntar a sus hijos en cursos cuando tienen entre 3 y 4 años
de edad, aunque la edad ideal son los 6 años; ya que por
debajo de ellos tienen limitado el desarrollo muscular y la
atención.
Podemos encontrar juegos de palos para junior a partir de
tres años.
Lo
principal es no obligar a los niños a introducirse en el
juego. Es mucho mejor empezar diciéndoles que se acerquen
con sus padres a la cancha de prácticas. Los niños son
grandes imitadores, y lo que más les gusta es imitar a los
adultos. En cuanto practiquemos delante de ellos el swing,
enseguida comenzarán a crearse un cuadro mental del mismo.
Debemos contar con la opinión de un profesor para que les
introduzca en el juego y para que nos diga cómo debemos
practicar con ellos.
Pero
siempre el concepto principal es crear un ambiente agradable
a la hora de dar bolas. Hay que hacerlo fácil, sin ningún
detalle técnico. Debe resultarles divertido. Préstales toda
tu atención y aplaude sus logros. Y si quieren hacer alguna
rareza como golpear dos bolas a la vez o similar déjales y
ríeles la gracia.
Si
ves que el niño ya está preparado para entender cosas
sencillas, como cómo coger el palo, cómo poner los pies,
etc..., explícaselas. No intentes entrar en detalles
técnicos, y entérate del momento apropiado para apuntarle a
un cursillo. |