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La
mayoría de las personas que se inician en el golf, como
ocurre en cualquier otra actividad, lo hacen porque un amigo
o conocido les introduce en el juego.
Si éste no es su caso, intente localizar a ese amigo. Lo
disfrutará. Y si no conoce a nadie, no se preocupe. El golf
es un deporte que está pensado de forma que personas de muy
diferente nivel de juego puedan competir entre ellas en
igualdad de condiciones. Es también un deporte en que uno
solo puede acercarse a un campo y unirse a otra partida de
hasta tres jugadores (porque los partidos son de un máximo
de cuatro jugadores), lo que incita a que hablando durante
el juego se conozca a otras personas y se establezcan nuevas
amistades.
En
cualquiera de los casos, lo primero es ir a una cancha de
prácticas. No necesita introductor. Una cancha de prácticas
es una instalación, que puede estar, o no, dentro de un
campo de golf, en la que hay una serie de puestos, que
normalmente tienen una alfombra especial de hierba
sintética, desde donde vamos a golpear las bolas que
alquilemos. Esto quiere decir que cuando golpeas la bola
con, por ejemplo, una madera no tienes que coger tus
bártulos e irte a 200 metros a buscar dónde ha caído tu bola
para dar tu próximo golpe. No, nosotros estaremos quietos en
nuestra alfombra lanzando una tras otra hacia adelante las
bolas de nuestra cesta. Si levantamos la cabeza lo que
veremos será una pradera repleta de bolas de golf.
En
esa pradera suelen ponerse unas pancartas que nos marcan los
50, 100, 150 y 200 metros para que nos vayamos acostumbrando
a las distancias que alcanzamos con cada palo.
También existen tiendas de golf que tienen las canchas en
sus sótanos o instalaciones al aire libre en las que al no
haber 250 metros de terreno se golpea contra redes, como
sucede en las canchas de tiendas. La idea es que el golpe de
prácticas que realicemos lo paren unas redes para que la
bola no de contra las paredes o no se salga de la zona de
prácticas. La sensación es distinta a la que se tiene en una
cancha abierta al aire libre. Hay personas a las que no les
importa o que incluso les gusta más porque así se centran
más en el movimiento del swing sin importarles el vuelo de
la bola y otras personas a las que no les gusta. En
cualquier caso siempre es una opción para poder ir a una
clase en un momento dado.
Al
principio, si vamos con alguien conocido nos podrá dar unas
ligeras indicaciones, pero será imprescindible que un
profesor nos introduzca correctamente en el arte del swing. |
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