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Fuente: SportsYa!
Fecha: 06 de Noviembre de 2005
Aunque
Rossi comenzó el año con una nueva polémica que añadir a su carrera,
al entrar "como pudo" en la última curva de la última vuelta del
circuito de Jerez, primera carrera del año, junto al español Sete
Gibernau (Honda RC 211 V), viejo enemigo declarado del campeón
italiano, el resto de la temporada se podría resumir como un
auténtico paseo triunfal para el piloto de Yamaha.
Sólo una caída en Japón le apeó de los primeros puestos de la
clasificación del campeonato, en la que sus peores resultados fueron
las terceras posiciones cosechadas en Cheste y la de un circuito
para él desconocido, el de Laguna Seca, en la localidad californiana
de Monterey, en donde los locales hicieron valer su superioridad
merced al conocimiento que tenían de una pista de las más
complicadas del campeonato del mundo.
Aparte esos resultados, Valentino Rossi siempre ha ganado o ha sido
segundo, lo que le permitió ser campeón en Malasia, cuatro grandes
premios antes del final de la temporada. Y pudo ser peor, para sus
rivales, si no se hubiese caído en Motegi, en donde verdaderamente
quería ganar para consumar definitivamente su venganza sobre Honda,
al querer demostrar así que, en este deporte, el hombre está por
encima de la maquina.
La superioridad de Rossi ha sido incontestable a lo largo del año y
su ventaja respecto al resto de rivales la nota característica,
llegando a doblar en puntos al más próximo de sus rivales, si bien
es cierto que al final de la temporada se relajó en cierta medida e
incluso llegó a recibir tímidas críticas después de ser tercero en
Estados Unidos tras encadenar una serie de cinco victorias
consecutivas, algo nunca visto en la historia de este deporte por un
piloto de Yamaha.
Las críticas que recibió, incluso se habló de crisis, quedaron
olvidadas después al encadenar otra serie de tres victorias
consecutivas antes de la caída de Japón. Su supremacía resultó
verdaderamente incontestable.
Sólo dos veteranos como Loris Capirossi y Alex Barros, además de los
jóvenes Nicky Hayden y Marco Melandri, consiguieron superar en algún
momento de la temporada al todopoderoso Valentino Rossi, ya
completamente aclimatado a su Yamaha YZR M 1, que demostró ser la
moto más fiable y equilibrada del campeonato, una supremacía de la
que nunca antes habían disfrutado los ingenieros de la marca de
Iwata. Ni en la época de Eddie Lawson o Wayne Rainey, Yamaha había
estado habitualmente tan arriba en todo momento.
Esas victorias de Nicky Hayden y Marco Melandri son las que
aventuran la posibilidad de un cambio generacional en MotoGP para
2006, salvo por lo que se refiere a Rossi, que tiene en la
actualidad 26 años, pues dejan traslucir el hecho de que los muchos
pilotos veteranos de la cilindrada van a tener que empezar a pensar
en dedicarse a otras cuestiones al no rendir al nivel de las
expectativas que suscitan y eso antes incluso de la llegada de
pilotos de la talla del español Daniel Pedrosa.
El triple campeón mundial español, piloto oficial de Honda en su
escudería HRC (Honda Racing Corporation), puede ser en 2006 el
detonante definitivo para aparcar a no pocos veteranos que, por lo
visto en los dos últimos años, se conforman con "arañar" de vez en
cuando algún podio, que no la victoria, casi siempre reservada al
todopoderoso Valentino Rossi. |
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